Desde que tengo memoria he tenido rollos con las trotadas, no en vano mi alergia a toda forma de actividad fisica, sin embargo, a pesar de ello, caminar siempre me ha gustado, es mas confieso que me relaja, cuando empece en la universidad, caminar era mi forma de tener fondos para copias y esas cosas, por que mi mamá (Dios la bendiga, en serio) solo me daba suficiente para el pasaje, asi que si yo queria algo mas, tenia que "ahorrar", en fin que esos veinte minutos de la mañana me sirvieron muchas veces para estudiar, para estructurar una exposición yo sola, para conversar y decirme a "mimisma" que hacer durante el dia, para soñar despierta, en fin.
Hace poco mas de un mes, llego a casa una caminadora, con toda la "intencionalidad" de mi papa para ver si podiamos superar lo de gordas en su casa, apartando eso, me encanto la idea, a la hora que sea podre camianr, yo si hubiese un sitio mas privado en la casa alli la colocaria, por que de aquellas mañanas de uni, indefectiblemente asocio la caminata a la musica, que me encanta, asi a todo volumen con audifonos y cantando a galillo partido, como decimos aqui, cualquier tonteria que suene en la radio, y por eso a veces espero que todos duerman para lanzarme una de medio concierto, para mi en la caminadora.
Pero aunque ya logre conquistar sin jadear el programa uno, lo cual me hizo en extremo feliz, cuando llegue al dos, Ohhh demonios!!! tiene un pedacito en que hay que empezar a trotar y eso es lo mas suave que viene, se que si quiero que mi cuerpecito se sienta en necesidad de quemar la grasa extra, debo pedirle mas, pero esa vieja frustración volvio a mi. Hoy logre hacer veinte minutos "sin cambios" del dichoso programa dos, y toda la media hora del uno, eso me tiene full contenta. Un pequeño paso en el ejercicio, un gran paso para mi autoestima.
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